Rubén Fernández de 47 años fue asesinado de un disparo en medio de un desorden. Hay dos detenidos, un jove de 29 años y un menor de 17 años que sería autor del disparo. El hombre es un vecino muy querido y trabajador de una tradicional panadería de la localidad del abrazo cordial.
Este domingo se registró un homicidio en la ciudad de Fontana que enluta a toda la comunidad. Se trata del crimen de Rubén Fernández, de 47 años, alias “Ñoño”, conocido trabajador de panadería La Victoria.
Fernández fue asesinado de varios disparos en medio de un desorden ocurrido en el barrio Aipo y que involucró a varias personas. Por el hecho, hay dos detenidos: un hombre de 29 años y un menor de edad de 17 años. Este último sería el autor del disparo que terminó con la vida del panadero quien fue trasladado al hospital Fleitas pero lamentablemente falleció.
La causa está a cargo de la Fiscalía Penal N° 2 de Ana González de Pacce.
“La violencia nos arrebata a los nuestros”
En las últimas horas, en la cuenta de FM Zoe, una radio local publicó una extensa reflexión para sumarse a las muestras de dolor por el asesinado de Fernández, vecino muy querido y trabajador de la reconocida panadería La Victoria.
“Una vez más, la madrugada en Fontana se tiñe de dolor. Lo que debería haber sido una noche más terminó en tragedia, en una escena que ya no debería sorprendernos, pero que nunca deja de doler”, describe la publicación.
“Hoy no hablamos de números ni de estadísticas. Hablamos de una vida. De don Fernández, un trabajador de años, parte de una panadería tradicional de nuestra ciudad, un hombre conocido, de esfuerzo diario, de esos que construyen comunidad en silencio. Un vecino más, uno de los nuestros. Y sin embargo, la violencia se lo llevó. De la peor manera. Sin sentido. Sin explicación que alcance”, lamentan.
“Lo alarmante no es solo el hecho en sí, sino lo que representa: una sociedad que parece acostumbrarse al descontrol, donde un conflicto termina en muerte, donde un arma aparece con demasiada facilidad y donde incluso un menor queda involucrado en un desenlace fatal”, advierten.
Y se pregunta: “¿En qué momento dejamos que esto sea parte de lo cotidiano?”.
“La tristeza es profunda, pero también debería ser un llamado urgente. Porque no alcanza con lamentarse después. No alcanza con indignarnos por unos días. La inseguridad, el vandalismo y la falta de contención social están marcando un límite que ya fue cruzado hace tiempo”, analizan.
“Hoy una familia llora. Hoy una panadería pierde a uno de los suyos. Hoy Fontana pierde a un trabajador honesto. Y nosotros, como sociedad, perdemos un poco más cada vez que el silencio o la falta de acción le ganan al compromiso”, sostienen.
“Que esta muerte no sea una más. Que el nombre de don Fernández no quede solo en una crónica policial. Que duela lo suficiente como para exigir respuestas, pero sobre todo, cambios reales. Porque nadie debería morir así. Porque nadie debería salir a la calle y no volver, alrededor de las 4 en Fontana, Fernández de 47 años murió luego de ser baleado en medio de un desorden”, finaliza la publicación.
